Si no lloras,
a pesar del alma rota,
es porque te drogas;
hay quienes te juzgan,
pero también arrastran basura,
cada cual lo suyo,
yo, sin futuro,
con esa extraña sensación
que me corroe, e incluso destruye,
el agua me cubre
impidiendo mi respiración,
así, atrapado en un eterno bucle,
muero ahogado en cada iteración,
sin que nada me ayude.
Etiqueta: Poesía libre
-
En un eterno bucle
-
Era como una margarita
Nota:
Aunque, hace un tiempo, había tomado la decisión de, definitivamente, traer a este sitio todos los poemas viejos, al final he descartado la idea por completo. Ahora bien, hoy he retocado ligeramente uno de esos poemas, así que os dejo la nueva versión.
Ella, de blanco vestida,
era como una margarita
que me quitaba la vida,
me quería, no me quería;
tal era mi desdicha…Me abandoné al tormento
del caminar del tiempo,
puedo, pero no quiero,
quiero, pero no puedo;
olvidé mis años de caballero…Y en el rincón oscuro lloraba
tus cuentos de hada,
y al fin volé sin alas,
porque aún soñaba,
donde la imaginación alcanza…
-
Gritan sin cesar
Aprovechando que el viento no sabe leer,
sin dudarlo, todos mis versos le arrojé,
se arremolinaron en extrañas figuras
que casi alcanzaban la luna…Fue bonito verlo,
no lo niego,
mas lo que yo quería, olvidar,
era otro cantar,
y las musas no perdonan,
pues, aunque algunas noches,
con sus susurros me arropan,
otras son peores
gritan sin cesar,
con ese grito que desgarra mi ser
sin que nada pueda hacer,
me recuerdan todo lo que he hecho,
lo bueno, sí, pero también lo malo,
aunque trate de renegar de ello,
he causado mucho daño.
-
Renace
Hay luz en el camino
y no me refiero al Gran Divino,
sino al fuego, que arrasa
quemándolo todo por donde pasa…Te arrodillas,
rebuscas entre la ceniza
con un sentimiento momentáneo
de que, tal vez, quede algo,
tus dedos se vuelven grisáceos,
no puedes evitarlo,
coges ese maldito polvo y aprietas,
aprietas con fuerza,
como si creyeras que puedes convertirlo en diamante,
aprietas, aprietas hasta sentirlo en tu carne,
y aprietas, quizá si aprietas con suficiente fuerza
logres comprimir el espacio-tiempo, darle la vuelta…¡Eh! No te engañes,
no llegarás a ninguna parte,
relájate, arde,
simplemente arde…Y renace…
-
En la primera página
Una anciana llora en la mecedora,
llora porque su muñeca está rota,
me da pena y me acerco, pero,
¿está fingiendo?Su llanto torna en un extraño rezo
que no entiendo,
de repente es un ser siniestro
que, con sus fauces, se lanza sobre mi pecho…Despierto, recostado sobre el lado izquierdo,
pienso que es el tranvía, con su traqueteo,
lo que hace temblar el suelo,
en realidad, es el bombeo de mi corazón
lo que menea el colchón,
me giro al lado derecho,
como tratando de coger fuerzas para levantarme,
me duele todo el cuerpo
y no hay nada donde apoyarme,
me falla la rodilla, caigo contra la mesilla,
creo que me he roto una costilla…(Que nadie se alarme,
es solo literatura
surgiendo de mi pluma,
puedo romperme y arreglarme,
ahora mismo me levanto
como si nada hubiera pasado,
pero no os dejéis llevar por la risa,
que no por ello todo es mentira.)Puede que me duela,
pero soy recio,
vago en silencio
cual alma en pena,
trato de seguir en este sinvivir
sin que nada me haga feliz,
con tu recuerdo en mi ajada memoria
girando como una enorme noria,
sí, me acuerdo de ti,
me pregunto si lograste salir,
ya ves que yo sigo aquí,
completamente perdido,
aunque voy abriendo camino
entre maleza y zarzales,
con mis manos,
nunca llego a ninguna parte,
únicamente me hago más daño
y las letras se borran al son de mis lágrimas,
quedándome, para siempre, en la primera página.
-
Si tengo que decirlo
Si tengo que decirlo,
lo digo,
para vivir, para morir,
te elijo a ti,
no porque tus lágrimas
me provoquen lástima,
ni porque tu mirada esconda dolor,
no, no fue eso lo que me llamó,
no me dejé llevar
y miré más allá,
vi una criatura clara, limpia,
en el fondo eres una delicia,
no creo que estés loca,
tampoco me importa,
que no te atribule la mácula,
vuelve a fluir como agua,
avanza, sigue en el sendero,
sobre todo, no tengas miedo,
pues de todos los seres del universo,
eres tú a quien prefiero.
-
Todo explotó cuando llegó al final
Quién pudiere volver atrás,
desandar lo andado
y enmendar lo errado,
mas, ante la nula posibilidad,
solo queda golpearse el pecho,
abrir el corazón,
pedir perdón
por el mal hecho;
Yo pido perdón,
por todos mis pecados,
por el daño causado,
doy fe de mi error,
y gracias por lo que aprendo,
nunca quise ser tormento,
pero acabé por serlo,
no fue culpa tuya, ni mía,
sino de la carga maldita,
esa que arrastro de por vida,
encendiste la mecha, sin maldad,
yo no la apagué, por curiosidad,
todo explotó cuando llegó al final.
-
Lentamente me seco
La anhedonia no perdona,
eso se nota
en el día a día,
la falta de alegría,
no digo sentir tristeza,
pues no tengo penas,
hablo de, sin querer,
vivir la ausencia de placer.Da igual lo que haga,
no disfruto con nada,
ya lo dijo aquel viejo,
todo parece sufrimiento,
o, como escribió alguien,
soy una planta que no riega nadie,
por lo que, a pesar de mis esfuerzos,
lentamente, sin remedio, me seco.
-
Hasta que muera el sol
Deja que arranque tu fuego
con un salvaje beso,
siente como arde mi piel
al encontrar tu tacto,
sosteniéndonos en un abrazo
sin dejar de ser,
sin que nada importe,
sin que falte o sobre,
únicamente tú y yo
hasta que muera el sol.
-
Tú no tienes la culpa
En la penumbra del silencio te abrazas al vacío,
te rompes, nuevamente, porque, otra vez, has perdido,
no hay principio, ni fin, aun así, todo empieza, todo acaba;
entre tanto, tu pecio zozobra, sin remedio, en aguas extrañas.Hace ya tiempo que alcanzaste la última página,
a pesar de ello no sientes lástima,
no malgastas tus lágrimas,
sigues creyendo en la magia.No hay fin, ni principio, todo acaba, todo empieza,
Así como el río avanza, sin roca que le detenga,
aunque parezca que huyas, simplemente fluyes,
sin mirar al cielo, sin miedo a convertirte en nube.Aunque subas, como una bocanada de humo de flores secas,
vuelves a bajar, a recorrer el filo de la piedra,
sin cortarte, avanzando, lentamente, sin que nada ocurra,
da igual, no te detienes, porque tú no tienes la culpa.