Deja que arranque tu fuego
con un salvaje beso,
siente como arde mi piel
al encontrar tu tacto,
sosteniéndonos en un abrazo
sin dejar de ser,
sin que nada importe,
sin que falte o sobre,
únicamente tú y yo
hasta que muera el sol.
Etiqueta: Poesía libre
-
Hasta que muera el sol
-
Tú no tienes la culpa
En la penumbra del silencio te abrazas al vacío,
te rompes, nuevamente, porque, otra vez, has perdido,
no hay principio, ni fin, aun así, todo empieza, todo acaba;
entre tanto, tu pecio zozobra, sin remedio, en aguas extrañas.Hace ya tiempo que alcanzaste la última página,
a pesar de ello no sientes lástima,
no malgastas tus lágrimas,
sigues creyendo en la magia.No hay fin, ni principio, todo acaba, todo empieza,
Así como el río avanza, sin roca que le detenga,
aunque parezca que huyas, simplemente fluyes,
sin mirar al cielo, sin miedo a convertirte en nube.Aunque subas, como una bocanada de humo de flores secas,
vuelves a bajar, a recorrer el filo de la piedra,
sin cortarte, avanzando, lentamente, sin que nada ocurra,
da igual, no te detienes, porque tú no tienes la culpa.
-
Quiero cantar
Quiero cantar, una canción,
sin hablar de amor o desamor,
pero los ojos te hagan chiribitas
y cuando la escuches sonrías.Quiero cantar,
hasta al viejo árbol despertar,
hacerlo danzar al son de mi voz
mientras sus ramas repican cual tambor.Quiero cantar, una canción,
llegar a lo más hondo de tu corazón
hacerte olvidar tanto dolor
que guardas en el interior.Quiero cantar,
mostrar a este mundo loco
que en cualquier lugar
debe haber paz solo.Quiero cantar,
con fuerza y pasión,
lograr espantar mi mal,
pues, en el fondo, estoy roto de dolor.
-
Aunque tú no estés en ellos
Miro al pasado, entristezco,
mi vida fue tormento,
miro adelante
y se me pasa al instante,
el futuro es tiempo
para disfrutar del momento,
aunque tú no estés en ellos.
-
La chica de la calle del medio
Su voz era fino terciopelo
que, a quien escuchaba,
sin remedio encandilaba,
como todo, tenía un pero,
envejecía cuando cantaba,
así que vagaba en silencio
por la calle del medio,
con su mirada
perdida en la calle abajo,
un día se me agarró del brazo,
estaba bebida y algo pizpireta,
me miró con tierna belleza
y con dulzura cantó:“Ay, amor,
dónde te escondes,
todas las noches
busco, con dolor,
por la calle de arriba,
por la calle de abajo
busco, sin descanso,
perdida, perdida…”Según cantaba, se arrugaba,
como una ciruela pasa,
su hora se acercaba
y el amor perdido no encontraba…Me emocioné,
cantaba con tal entrega,
que el fin de los tiempos pareciera,
así pues, mi vieja flauta saqué
y con cariño la acompañé,
juntos entonamos una eterna melodía,
de aquellas que parecían perdidas,
recordé,
recordé como otrora por las calles vagué,
éramos dos almas rotas
entregándonos a las notas,
y en tan singular tonada, la amé,
sí, con esmero, la amé.
-
Puede que sí, o tal vez no
Puede que sí, o tal vez no,
un continuo vaivén,
ir, volver,
como el sol,
como un niño que se columpia
bajo la lluvia
intentando esquivar sus gotas,
o con la lengua atrapar unas pocas,
quitar la sed, que nunca aplaca,
pues es sed de amor,
solo provoca dolor,
demasiado intensa la llama,
abrasa incluso el alma,
y en la noche, cuando el mundo calla,
me mantiene despierto la musa
con versos que en mi mente retumban…Creo que duermo, incluso que sueño,
pero permanezco con los ojos abiertos,
contemplando el extraño reflejo que la luna
en tu silueta dibuja…Lo cierto es que sí, o no,
que la pregunta se perdió,
y la repuesta atrapada quedó
en el constante tictac del reloj…Mientras tanto,
simplemente ardo,
esperando que, al besarte,
como agua me apagues.
-
Renacer
La infancia, más bien el horror,
la adolescencia, todavía peor,
de adulto, la vida se fastidió,
prefiero no pensar en la vejez…Siento que me consumo,
despacio,
como un cigarrillo
olvidado en el cenicero;
quizá por descuido
mal colocado,
me desequilibro
y, a cámara lenta,
voy cayendo,
cayendo,
hasta que una vieja alfombra
amollece mi caída,
entonces empiezo a calentarme,
hasta que prendo fuego,
al fin, llegó la hora de arder,
en llamas devorarlo todo,
como el tiempo,
que no es más que un lobo hambriento,
salvo que yo también lo devoro,
ceniza sobre ceniza,
una y otra vez,
ceniza sobre ceniza,
y así renacer…Mientras, sin coraza
ni armamento ninguno,
tan sólo con la palabra,
camino por el mundo.
-
No
No
no es verdad
nada es mentira
nada es real
todo es casual
no hay equilibrio
tampoco armonía
ni guía o camino
todo es caos
no hay final
no hay principio
tan solo un continuo todo
que percibimos de forma única.
-
El poder de la voz
Un lamento, repleto de desgarrador llanto,
atraviesa mi alma como un cristal de cuarzo,
me despierto, todavía es de noche,
pero ya empiezan a pasar los coches,
ese olor, el de la goma quemada sobre el asfalto, sube,
me levanto, con un único sentimiento dentro, el mundo sufre,
así pues, empiezo a cantar, dicen que, quien canta, su mal espanta,
pero quiero más, quiero espantar el del mundo, y no será con palabras,
siempre lo supe, que lo necesitaba,
ahora, con fuerza, me llama, me reclama,
y sin importar el camino, ni las lunas,
salgo presto en su busca,
hasta encontrar, en todo su esplendor,
el poder de la voz:Yo soy el chamán,
deja a mi voz entrar,
siente en el alma,
mi canto te sana.
-
Encerrado
Ah, la serpiente,
que busca jugar conmigo
con su lenguaje sibilino,
se desliza por mi mente,
y la araña,
paciente teje su tela,
para atraparme en ella
y así devorar mi alma…Yo, que solo quise ser flor,
esparcir mi simiente al viento
y ser feliz, simplemente con eso,
mientras contemplaba al sol,
me siento en la cárcel,
sin querer,
sin placer,
encerrado en la carne.