Una amalgama de todo y nada
me atormenta cada noche,
no es que importe,
tener el alma helada
por la ausencia de tu compañía,
lo único que feliz me haría;
me dejo llevar por el silencio,
contemplándolo como un necio,
mientras chorreo palabras sin sentido,
como si fuera el rezo del chamán indio.
Pasa el tiempo…
Cada vez más lejos…
Más viejo…
Parece que ya hubiera recorrido el camino
demasiadas veces,
que es el final del suspiro,
y tal vez te encuentre
en mi último latido.
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