La anhedonia no perdona,
eso se nota
en el día a día,
la falta de alegría,
no digo sentir tristeza,
pues no tengo penas,
hablo de, sin querer,
vivir la ausencia de placer.
Da igual lo que haga,
no disfruto con nada,
ya lo dijo aquel viejo,
todo parece sufrimiento,
o, como escribió alguien,
soy una planta que no riega nadie,
por lo que, a pesar de mis esfuerzos,
lentamente, sin remedio, me seco.

Replica a Jorge Cancelar la respuesta