Puede que sí, o tal vez no,
un continuo vaivén,
ir, volver,
como el sol,
como un niño que se columpia
bajo la lluvia
intentando esquivar sus gotas,
o con la lengua atrapar unas pocas,
quitar la sed, que nunca aplaca,
pues es sed de amor,
solo provoca dolor,
demasiado intensa la llama,
abrasa incluso el alma,
y en la noche, cuando el mundo calla,
me mantiene despierto la musa
con versos que en mi mente retumban…
Creo que duermo, incluso que sueño,
pero permanezco con los ojos abiertos,
contemplando el extraño reflejo que la luna
en tu silueta dibuja…
Lo cierto es que sí, o no,
que la pregunta se perdió,
y la repuesta atrapada quedó
en el constante tictac del reloj…
Mientras tanto,
simplemente ardo,
esperando que, al besarte,
como agua me apagues.

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