Permíteme pues,
sólo por esta vez,
que, durante un momento,
hable de aquello
que, aunque lejano,
es a la vez cercano…
Cuando era niño
tenía un sueño reiterativo,
noche tras noche soñaba lo mismo,
entraba en un castillo
en el que había un ser oscuro escondido,
de repente me veía
y con gran enfado me perseguía,
yo, asustado, huía,
y corría, corría
todo lo que podía
hasta que del castillo salía,
pero la salida daba a un acantilado,
saltar, o ser atrapado,
saltaba,
sí, saltaba…
¿Sabes lo que dice la gente?
¿Que cuando vas a estrellarte despiertas de repente?
Pues yo no,
y me estrellaba, con gran dolor,
contra las afiladas rocas,
quedando mis piernas y espalda rotas,
moría
y mi alma ascendía,
a través de ella veía mi cuerpo,
destrozado, atrapado por el ser siniestro,
era entonces cuando despertaba,
y en un instante,
al cuerpo volvía mi alma,
y en mi boca, el sabor de la sangre…
Durante mucho tiempo,
todas las noches, aquel sueño,
despertaba sin saber si estaba vivo o muerto,
completamente desorientado…
Hasta que un día no desperté,
me alejé,
con mi alma me alejé,
lejos, muy lejos, demasiado,
tanto,
que cuando mi cuerpo despertó
el alma no volvió,
dejé de ser,
me transformé
en «la oscuridad»…
(Prefiero no hablar de aquellos años.)
Pasó el tiempo,
con «la oscuridad» encerrada en mi cuerpo,
con alcohol intenté ahogarla,
a base de drogas arrancarla,
pero estaba demasiado aferrada,
y quedó conmigo atrapada.
Con el fin de sanar, enfermé,
y ni por esas «la oscuridad» se fue…
Acabé encerrado,
no desaproveché el momento dado,
de ira desatado,
aunque resultó difícil,
conseguí sacarla
como negra bilis,
y quedó en la habitación acolchada,
encerrada y olvidada.
A pesar de quedar enfermo
no desespero,
(así es la locura,
que no tiene cura,
y por mucho tratamiento
no puedes evitar el sufrimiento,
de una manera que no hay palabras para definirlo,
tan extraño, que ni el poder del verso puede describirlo)
aunque nunca he vuelto a ser
de lo lejos que aquel día volé,
sé, con certeza, que en un lugar lejano,
mi alma está a salvo.
P.D.:
Aunque tenga la capacidad
no estoy aquí para sanar.
