Aunque pueda parecerlo
no soy a este mundo ajeno,
tengo los pies en el suelo
y cual mesías sin discípulos,
intentando no hacer el ridículo,
simplemente camino
camino sin destino,
sé que no hay maldad en tu acción,
no estoy herido,
quizá algo ofendido,
aunque tampoco era tu intención,
es por ello que pido perdón,
tal vez pude ofender, o molestar,
mostrando la realidad
de mi ser interior.
Categoría: Poesía
-
Pido perdón
-
Sólo por esta vez
Permíteme pues,
sólo por esta vez,
que, durante un momento,
hable de aquello
que, aunque lejano,
es a la vez cercano…Cuando era niño
tenía un sueño reiterativo,
noche tras noche soñaba lo mismo,
entraba en un castillo
en el que había un ser oscuro escondido,
de repente me veía
y con gran enfado me perseguía,
yo, asustado, huía,
y corría, corría
todo lo que podía
hasta que del castillo salía,
pero la salida daba a un acantilado,
saltar, o ser atrapado,
saltaba,
sí, saltaba…¿Sabes lo que dice la gente?
¿Que cuando vas a estrellarte despiertas de repente?
Pues yo no,
y me estrellaba, con gran dolor,
contra las afiladas rocas,
quedando mis piernas y espalda rotas,
moría
y mi alma ascendía,
a través de ella veía mi cuerpo,
destrozado, atrapado por el ser siniestro,
era entonces cuando despertaba,
y en un instante,
al cuerpo volvía mi alma,
y en mi boca, el sabor de la sangre…Durante mucho tiempo,
todas las noches, aquel sueño,
despertaba sin saber si estaba vivo o muerto,
completamente desorientado…Hasta que un día no desperté,
me alejé,
con mi alma me alejé,
lejos, muy lejos, demasiado,
tanto,
que cuando mi cuerpo despertó
el alma no volvió,
dejé de ser,
me transformé
en «la oscuridad»…(Prefiero no hablar de aquellos años.)
Pasó el tiempo,
con «la oscuridad» encerrada en mi cuerpo,
con alcohol intenté ahogarla,
a base de drogas arrancarla,
pero estaba demasiado aferrada,
y quedó conmigo atrapada.Con el fin de sanar, enfermé,
y ni por esas «la oscuridad» se fue…Acabé encerrado,
no desaproveché el momento dado,
de ira desatado,
aunque resultó difícil,
conseguí sacarla
como negra bilis,
y quedó en la habitación acolchada,
encerrada y olvidada.A pesar de quedar enfermo
no desespero,
(así es la locura,
que no tiene cura,
y por mucho tratamiento
no puedes evitar el sufrimiento,
de una manera que no hay palabras para definirlo,
tan extraño, que ni el poder del verso puede describirlo)
aunque nunca he vuelto a ser
de lo lejos que aquel día volé,
sé, con certeza, que en un lugar lejano,
mi alma está a salvo.P.D.:
Aunque tenga la capacidad
no estoy aquí para sanar.
-
La paz que consigo
Yo, que nací muerto y resucité,
pero, en el fondo, nunca desperté,
camino,
desnudo, a través de los espinos,
y mi piel se llena de desgarros
sin saber si retrocedo o avanzo,
aunque nunca me ha preocupado,
lo cierto es que me escupieron y apedrearon,
por proteger al débil y salir en su defensa,
debido a ello la sangré manó de mi boca,
tras victoria, o derrota, cosa que no importa,
abandoné, para siempre, la guerra,
me consagré al tesoro de la mano vacía,
me enriquezco, día a día,
con la paz que consigo
al soñar contigo.
-
La laguna
Debo ser egoísta,
pues a pesar de que escriba,
los mejores versos,
los atesoro en mi pecho
y a nadie le cuento nada,
es alimento de mi alma,
pero…Cuando el reloj supera con creces las doce
y se silencia la noche,
me siento perdido en un bosque,
tu mirada,
que desnuda mi alma,
no puedo evitar el llanto,
tanto,
que en la llanura
se forma una laguna,
se acerca con su reflejo la luna
aunque, con las ondas del agua, se arruga,
me pregunta,
a qué tan solitario sollozo,
a pesar de que no respondo,
se queda haciendo compañía,
dice que pronto vendrá la alegría,
así pues, llegó el ruiseñor con una canción matutina
y poco a poco la luna se iba,
no sin antes enseñarme su canto…Con el tiempo, de la letra me olvidé,
al igual que de tantas otras cosas,
las flores, rojas,
que se alejan con el tren,
el azul,
del cielo y el mar,
quedaron muy atrás,
olvidé incluso quién eras tú,
hasta que el rayo del sol
atravesó mi interior,
mostrando lo que guardaba con tanto fervor,
la semilla de la blanca flor,
que en mi cuerpo prendió,
atravesándolo de dolor…Era necesario,
dijo el sabio,
para que crezca el fruto dorado
que ahora tu alma alimenta,
desde entonces, cegado
por la luz que reflejas,
no temo,
cuando llegue el momento
fluiré con el viento,
como el silbido de un niño
que no entiende de destino,
entonando la melodía, que me enseñó la luna,
sobre la montaña de la locura.
-
El árbol
Yo, que, a veces, no soy más que una herida,
que ni cierra ni cura,
pues es motivo de la luna
por lo que se va mi alegría,
sí, yo, que abandoné el camino
en busca del regocijo,
la paz, en el caos
de las ramas del árbol,
que, desmarojadas, apuntan en toda dirección;
habrá quien piense que es armonía,
que todo está escrito, o incluso que sigue una guía,
lo cual, lo mires por donde lo mires, es un error,
todo es casual,
no causal;
yo, asumo que me hallo en el infierno y su horror,
y vos, sos mi ángel salvador.
-
El olvido
El olvido, cual agujero negro,
devora mi cerebro,
y eso, me inunda de pena,
entonces todo vuelve como una inmensa ola
que rompe contra la roca,
salpica de tal manera
que parece que llueve,
pero sólo en mi mente,
mientras el agua salada resbala por mis mejillas,
en la lejanía, vislumbro tu mirada,
me impregno de alegría,
y creo, que todavía hay esperanza.
-
Música
Sí, la música,
incluso de chico, con la cara sucia,
entonaba el sonido amargo de la pena negra,
melancólico,
como el viejo alcohólico
que derrama el vino sobre la mesa,
me río,
me llevo un coscorrón,
pero no me río del error,
sino de los dibujos que deja el vino al caer,
tiñendo el mantel de nubes de atardecer,
cojo al viejo de la mano
y canto,
él, sonríe con los ojos,
como únicamente lo hacen unos pocos,
mientras, el viento sopla hojas de otoño,
y olvidamos,
olvidamos…
-
Escapar
La sombra del pasado es alargada,
especialmente a primera hora de la mañana,
tengo que intentar dormir,
para verme únicamente a mí,
y a nadie más, en el reflejo del espejo,
pero el verso, que se mantiene siempre recto,
incluso en la hoja que dobla el viento,
golpea en mi sien,
cual granizo al caer,
el suelo que piso
se vuelve tan resbaladizo,
que no puedo evitar golpearlo con mi cuerpo,
se enrabieta el tiempo,
hace tanto frío,
que aunque sueñe contigo,
cala en mis huesos,
y me hielo,
ahí, tirado,
tiritando,
pienso que he ganado,
pero nuevamente he perdido,
sin importarme demasiado me levanto,
y a pesar del dolor sigo caminando,
pues no me preocupa haber perdido,
tan solamente conseguir lo que persigo,
escapar,
escapar de esta maldición,
que habrá quien alabará,
e incluso llame bendición,
pero a mí, me pesa en el alma,
tanto, que me impide ver,
e incluso ser.
-
Qué merece la pena
Buceé, hasta quedar sin fuerzas,
en lo más profundo de mis sueños,
en busca de un último verso
con el que cerrar mi poema,
y me preguntas si mereció la pena,
depende de con qué lo compares,
si pusiéramos en una balanza mi amor por vos
y todo el dolor que hay en este mundo,
muy a mi pesar, ganaría lo segundo,
y por mucho que sea mi amor,
ni el de nadie,
hará que eso cambie,
y no por ello, o al menos así lo considero,
significará que mi amor sea pequeño,
mas si me preguntas si algo realmente merece la pena,
no importarán esas lágrimas que ahora te ciegan,
pues tarde o temprano se secan,
y por mucho que la boca me tapes,
podrás leerlo en mis ojos al mirarte,
amarte.
-
El fin de los tiempos
Cuando todo se acaba
y no queda nada,
salvo mirar tras la ventana
como el mundo vaga,
sin esperanzas,
sin ganas,
es en ese instante
cuando me alegro de amarte,
y solamente quiero abrazarte,
fundirme en tu ego
hasta el fin de los tiempos.
