Quién pudiere volver atrás,
desandar lo andado
y enmendar lo errado,
mas, ante la nula posibilidad,
solo queda golpearse el pecho,
abrir el corazón,
pedir perdón
por el mal hecho;
Yo pido perdón,
por todos mis pecados,
por el daño causado,
doy fe de mi error,
y gracias por lo que aprendo,
nunca quise ser tormento,
pero acabé por serlo,
no fue culpa tuya, ni mía,
sino de la carga maldita,
esa que arrastro de por vida,
encendiste la mecha, sin maldad,
yo no la apagué, por curiosidad,
todo explotó cuando llegó al final.
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