En la penumbra del silencio te abrazas al vacío,
te rompes, nuevamente, porque, otra vez, has perdido,
no hay principio, ni fin, aun así, todo empieza, todo acaba;
entre tanto, tu pecio zozobra, sin remedio, en aguas extrañas.
Hace ya tiempo que alcanzaste la última página,
a pesar de ello no sientes lástima,
no malgastas tus lágrimas,
sigues creyendo en la magia.
No hay fin, ni principio, todo acaba, todo empieza,
Así como el río avanza, sin roca que le detenga,
aunque parezca que huyas, simplemente fluyes,
sin mirar al cielo, sin miedo a convertirte en nube.
Aunque subas, como una bocanada de humo de flores secas,
vuelves a bajar, a recorrer el filo de la piedra,
sin cortarte, avanzando, lentamente, sin que nada ocurra,
da igual, no te detienes, porque tú no tienes la culpa.

Deja un comentario