Poesía LIBRE Música

La chica de la calle del medio

Su voz era fino terciopelo
que, a quien escuchaba,
sin remedio encandilaba,
como todo, tenía un pero,
envejecía cuando cantaba,
así que vagaba en silencio
por la calle del medio,
con su mirada
perdida en la calle abajo,
un día se me agarró del brazo,
estaba bebida y algo pizpireta,
me miró con tierna belleza
y con dulzura cantó:

«Ay, amor,
dónde te escondes,
todas las noches
busco, con dolor,
por la calle de arriba,
por la calle de abajo
busco, sin descanso,
perdida, perdida…»

Según cantaba, se arrugaba,
como una ciruela pasa,
su hora se acercaba
y el amor perdido no encontraba…

Me emocioné,
cantaba con tal entrega,
que el fin de los tiempos pareciera,
así pues, mi vieja flauta saqué
y con cariño la acompañé,
juntos entonamos una eterna melodía,
de aquellas que parecían perdidas,
recordé,
recordé como otrora por las calles vagué,
éramos dos almas rotas
entregándonos a las notas,
y en tan singular tonada, la amé,
sí, con esmero, la amé.

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