En algún momento me amaste,
ahora no quieres hablar,
ni tan siquiera mirar,
me olvidaste,
pero, tal es el poder de la mente,
que aunque estemos en lugares diferentes,
sé que todavía me oyes;
te pido que no llores,
pues tu llanto
me provoca quebranto,
lo sé, la vida es dura,
pero escucha,
siente el fluir de mi respiración,
el latir de mi corazón,
el calor de mi abrazo,
sigo a tu lado,
nunca te he abandonado,
hace tiempo que te perdoné,
espero que también me hayas perdonado
por aquellos días de insensatez.

Deja un comentario