Poesía LIBRE Música

El árbol

Yo, que, a veces, no soy más que una herida,
que ni cierra ni cura,
pues es motivo de la luna
por lo que se va mi alegría,
sí, yo, que abandoné el camino
en busca del regocijo,
la paz, en el caos
de las ramas del árbol,
que, desmarojadas, apuntan en toda dirección;
habrá quien piense que es armonía,
que todo está escrito, o incluso que sigue una guía,
lo cual, lo mires por donde lo mires, es un error,
todo es casual,
no causal;
yo, asumo que me hallo en el infierno y su horror,
y vos, sos mi ángel salvador.

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