En la calle de la soledad
viven pobres en la acera,
hay músicos que intentan escapar,
algunos van a la carrera
sin saber cuándo acabarán,
sin saber a dónde llevará,
la calle de la soledad.
Mires donde mires todo es igual,
si te quedas un rato
oirás gente gritando
sin saber de qué están hablando,
amigo,
¿vienes conmigo?
A la calle de la soledad.
Violinistas en el tejado
agitan el arco,
blancas y negras,
confusas y difusas
se desmelenan
en la noche oscura
las notas del piano
que suena a mi lado,
y guitarra en mano le acompaño,
improvisando…
Innovando…
Sí amigo,
en la calle de la soledad.
Gira la noria
chirriando su historia,
incesante…
Implacable…
Jóvenes y viejos
escuchan atentos,
esperando los sueños
que arrastran los vientos
de la calle de la soledad.
Cuánto más tardará
el cantante en cantar,
el músico en tocar
aquesta canción
que crece en el interior,
que nace en el corazón,
cuánto más…
Amigo vente conmigo,
pero no iremos a pasear,
vamos a tocar,
vamos a cantar,
por la calle de la soledad.
