Yo, simplemente escribo lo que creo conveniente,
sin importarme demasiado lo que los demás piensen,
algunas veces puede parecer tal,
otras, en cambio, cual,
no te dejes engañar,
nada es real,
las palabras son como el café,
o quizá como la miel,
pero no importa cuál te gusta,
al fin y al cabo, sólo es literatura.
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Sólo es literatura
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Dulzura
Desperté, o no dormía,
al respirar los versos se escapaban del alma,
desgarrada,
tantas heridas…Y ahora, cual abejorro, emprendo el vuelo,
contra todo viento,
en busca de una flor donde aposentarme
y en su dulzura acurrucarme.
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Tu sonrisa
Puede que lo parezca,
que sin rumbo camino,
pero no estoy perdido,
miro a las estrellas
y veo tu sonrisa entre ellas,
sí, aunque no lo creas,
en ese inmenso cielo, la veo,
y eso, me llena de consuelo.
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Te olvidé
Desperté,
mirando la pared,
sin saber muy bien por qué…Y te olvidé,
como si hubiese olvidado mi propio ser.Desanduve el camino,
tal cual si fuera mi destino
una escalera al infinito,
nunca fue lo mismo.Desde aquel entonces,
en un movimiento de enroque,
recito para dentro
mis mejores versos,
hasta caer en un profundo sueño,
en el que al fin te beso.
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No todo es verso
No todo es verso,
o sí,
el deseo de vivir,
despertar a cada momento
con la boca llena de mariposas,
con la lengua rota
y ese único deseo,
vivir, de joven, de viejo,
con ansia
que nada sacia,
salvo el propio verso.
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La canción
Intenté,
más de una vez,
escuchar el canto de la luna,
una esperanza absurda,
pero esta noche,
cuando la musa me roce
y sienta el poder de la voz,
cuando el verso grite
y el tiempo me olvide,
seré yo la canción.
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Volver a la vida
Cuando se van las luces
soy yo el que sufre,
la flor que pisa el transeúnte
en su tardío paseo,
quedo en el suelo,
ni vivo ni muerto,
en un extraño estado,
como de letargo,
esperando,
esperando un alma caritativa
que recoja mi semilla
y me devuelva a la vida.
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Senda de dolor
Allá, a lo lejos,
sin ningún propósito,
batallan las nubes en el cielo
como seres mitológicos,
mas no ha de importarme
el hecho de que vaya a mojarme,
como tampoco me importa
que la luz se esconda,
tarde o temprano saldrá el sol
y olvidaré esta senda de dolor.
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La calle de la soledad
En la calle de la soledad
viven pobres en la acera,
hay músicos que intentan escapar,
algunos van a la carrera
sin saber cuándo acabarán,
sin saber a dónde llevará,
la calle de la soledad.Mires donde mires todo es igual,
si te quedas un rato
oirás gente gritando
sin saber de qué están hablando,
amigo,
¿vienes conmigo?A la calle de la soledad.
Violinistas en el tejado
agitan el arco,
blancas y negras,
confusas y difusas
se desmelenan
en la noche oscura
las notas del piano
que suena a mi lado,
y guitarra en mano le acompaño,
improvisando…Innovando…
Sí amigo,
en la calle de la soledad.Gira la noria
chirriando su historia,
incesante…Implacable…
Jóvenes y viejos
escuchan atentos,
esperando los sueños
que arrastran los vientos
de la calle de la soledad.Cuánto más tardará
el cantante en cantar,
el músico en tocar
aquesta canción
que crece en el interior,
que nace en el corazón,
cuánto más…Amigo vente conmigo,
pero no iremos a pasear,
vamos a tocar,
vamos a cantar,
por la calle de la soledad.
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Mi único alimento
El viento no muestra clemencia
y deja el frío de tu ausencia,
no hay luz ni claridad,
solamente oscuridad,
en esta noche insomne,
en la que el verso grita a voces,
tanto, que creo que me rompo,
realmente, me recompongo
gracias a tu recuerdo,
mi único alimento.
