Me transformé en águila,
para volar lejos de la lástima,
no pudo ser,
tuve que volver,
a esa inmensa pena
que me trajo tu flor de abril,
que me impide olvidarme de ti,
arrastro la pesada cadena
de tu recuerdo,
cuando encerrada en la cocina
llorabas como una niña;
ay, cómo pasa el tiempo
y cierra las heridas,
tus lágrimas se las llevó el viento,
ya no recorren tus mejillas,
pero sí las mías,
porque tocó acabar el cuento.
Categoría: Poesía
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Cuento
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Permanezco
Nunca os lo conté;
me lancé, tantas veces, al vacío,
para aprender a caer,
que no sé cómo sigo vivo…Una voz, cuando el cielo truena,
retumba en mi cabeza:«Si de verdad crees en Mí,
¿por qué tratas de huir?»Y siento miedo,
enmudezco,
como aquel profeta
al que Dios la lengua le despega,
para transmitir su mandato
a quien quiera escucharlo.No vale de mucho el conocimiento,
pero la ignorancia, vale aún menos.Sigo con mi desarraigo,
una y otra vez, caigo,
de pies, como los gatos,
aprendí de lanzarme tanto,
así pues, nunca tengo que levantarme,
y aunque algunas veces tropiece, o incluso resbale,
siempre mantengo el equilibrio
y permanezco en mi sitio.
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Ilusión
Y si quizá, la vida, es solo una ilusión,
no entiendo para qué tanto dolor,
te llevo en el corazón
porque no creo que sea un error,
aunque me condene, a mí mismo,
a la soledad, al paroxismo.A pesar de que nunca vuelva a verte,
no tiene por qué importarme,
como todo animal que las heridas se lame,
me curo, me hago más fuerte,
y da igual que el fuego me queme
por el simple hecho de que te ame.
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Escribo
No me preguntes el motivo,
por el cual escribo,
solo dejo volar la pluma
y las palabras suben como espuma,
olas y más olas
golpean contra la roca,
que, hasta donde alcanza la vista,
sube como un muro,
quizá, hoy en día,
mis versos, solo sean eso, un escudo…Me rodeo de ellos,
como alambre de espino,
duele, sangro, pues no soy divino,
pero mantengo a los demás lejos,
que, al fin y al cabo, me dan miedo,
hacen más daño del que pueda hacerme yo mismo…No busco guerra, solo paz,
especialmente en mi interior,
y a pesar de que tiendo a la soledad,
como la araña en el rincón,
espero, espero un leve movimiento en la tela,
que me diga que ha caído mi presa.
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Versos
Me despierto,
en ese momento
que no sabes si es tarde, o temprano,
o si, por casualidad, ya cantó el gallo.Me despierto,
una vez más, con la lengua llena de versos,
e ignoro si debo echarlos,
o más bien tragarlos.Ante la duda, los mastico,
poco a poco se deshacen en mi paladar,
los interiorizo, los asimilo,
pero no sé si los podré recordar.Me pregunto si merece la pena recordarlos,
si, tal vez, haya en ellos algo,
o tan solo eran palabras huecas,
si realmente algo merece la pena…Y, nuevamente, resurge la negación del yo,
y quisiera diluirme con los versos que mastiqué,
dejar de ser, para volver a ser, sin ser,
y arder, como un poema, dentro del sol.
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Bebía
Bebía,
bebía
porque olvidar quería,
bebía,
bebía
pero olvidar no podía,
bebía,
tanto bebía,
que confundía la noche y el día.En el letargo del alcohol dormía
sin saber si despertaría.Me dolía,
esa monotonía
que llevaba a la melancolía,
que poco a poco me arrebataba la vida
y no sabía a dónde me conducía,
pero que olvidar no me permitía.Eran tantos los recuerdos que olvidar pretendía,
y que todavía,
en la lejanía,
permanecen en mi memoria desteñida.
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¿Futuro?
En aquellos tiempos
bebíamos como posesos,
como si no hubiera un mañana,
como si ya entonces supiésemos
que el futuro que nos aguardaba
era negro.Alguien vino como mensajero,
pero resultó ser un embustero
al servicio de los siniestros…El mundo se vuelve un agujero infecto,
donde ya casi no queda esperanza,
poco a poco nos cortan las alas,
nos señalan como enfermos
si tenemos nuestro propio pensamiento.Puede que todo esté perdido,
que ya nada tenga sentido,
pero me levanto cada día
y sigo con mi poesía,
no por rebeldía,
tampoco por locura,
sino porque me gusta.
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La calle del olvido
El viento, con su frescura,
agita mis plumas,
me llama al vuelo,
me arrojo, desde lo ancho del cielo,
hacia los rincones de la calle del olvido,
como si hubiese un motivo,
como si quisiera encontrarte
entre los reflejos de los escaparates,
solo veo mi rostro,
ajado por el tiempo;
con barba de viejo,
con esa mirada sin ojos,
con el verbo roto,
con el grito de la luna,
como un solitario lobo
que no sabe por qué aúlla…Las telarañas se mueven
con el susurro de tu nombre,
camino como hombre,
entre la gente,
esquivo su roce,
no es que me importe,
pero duele,
sobre todo no verte,
porque te busco,
en cada rincón,
por las escaleras que subo,
busco con dolor,
pero es imposible encontrarte,
tú no estás en esta calle,
si algunas veces te veo,
es porque sigues en mi recuerdo.
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Sueño
Es de noche,
estoy en un sueño
donde las cosas encogen,
o yo crezco…Entonces,
aunque no quiero,
despierto
sin aire en los pulmones.Ese sentimiento…
Y recito los versos
que inundan mi pecho,
que hasta que no echo
queman como fuego.Que la musa se sacie…
Recupero el aire
y duermo,
aunque no le importe a nadie,
sueño de nuevo…
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¿El amor?
No te sofoques,
todo cuanto toco
al final se rompe,
importa poco,
pero estoy maldito,
por haber nacido
con esta locura
que no tiene cura
y arrastraré a la tumba.¿El amor?
Solo fue dolor,
un error
tras otro error,
por eso, guardo silencio,
aunque en mi corazón haya un incendio,
y espero a que las cenizas
me devuelvan la vida.Entre tanto,
simplemente canto,
como un pájaro en jaula de oro,
solo,
sí, solo.
