El pasado destiñe lejano,
no sé si fue por el alcohol
que el fuego todo lo abrasó,
o, simplemente, había que olvidarlo…
Me miras con ojos de cristal,
tarde o temprano se romperán
y terminarán por cortar,
pero nadie ha de sangrar.
Hace tiempo que no creo en el grito,
la guerra es algo necio,
prefiero la paz del silencio,
y no lucho con aquello que escribo,
únicamente, el verso golpea en mi sien,
buscando salir, un camino,
sentirse vivo,
sin saber por qué.

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