En ocasiones, más bien pocas,
el poema está ahí, sin más,
esperando que alguien lo recoja
y lo haga realidad,
es por ello que no me preocupo
si caigo en mi pozo más profundo,
aunque me asusto
y hasta el fondo me hundo,
siempre resurjo
con la boca llena de versos puros,
los mastico y los escupo,
pues nunca fueron de mi gusto,
aun así, su esencia inunda mi paladar,
tanto, que parece que ahoga,
pero lo cierto es que me llena de paz
y vuelo en el viento como una hoja.

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