No sé si era tarde o temprano,
pero el sol no había llegado
y me despertó,
con su dolor,
el pájaro cantor,
encerrado en su jaula,
donde todo parece jauja,
nadie comprende su trauma.
Entre trino y trino
sus palabras adivino,
me doy cuenta cuando escribo,
que hasta el pájaro más pequeño,
cuando canta es tremendo…
«Sin ti,
yo no puedo vivir,
sin ti,
yo no sé ser feliz.»
Y su canto afectivo
me llega al corazón,
si te importa lo que digo,
verás que llevo razón…

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